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Entrevista

Roger Ordeig

¿Cuál es tu relación con el tenis?
Soy una persona con una vida completamente vinculada al tenis desde muchas perspectivas: jugador, entrenador y miembro de I-Con Sports. Actualmente soy el número 73 del ranking español, la mejor clasificación personal hasta el momento. Me fui a estudiar a EEUU estando en la posición 130 y desde que he vuelto, hace año y medio, mi ranking ha ido mejorando. También tengo puntos ATP de dobles. Estudié en East Tennessee State University desde agosto de 2010 hasta mayo de 2015 y me gradué con un doble grado en Psicología y Business Management. Al acabar, volví a casa. Desde que estoy aquí, además de seguir compitiendo, he estudiado un master en psicología deportiva y coaching y he empezado a trabajar como entrenador en la escuela de competición del Club Tenis Vic. Paralelamente, me he unido al equipo de I-Con Sports.

¿Qué motivos declinaron tu decisión a irte a Estados Unidos?
Hasta que me fui a Estados Unidos había dedicado toda mi vida al tenis. Como la mayoría de niños, mi sueño era ser el número uno. A medida que pasaban los años, obviamente, cada vez veía más difícil cumplir este sueño, pero nunca dejé de pensar en que quería ser profesional y dedicarme al tenis. Seguí todos los pasos para ser profesional: estudié bachillerato nocturno, entrené con mucha dedicación invirtiendo una importante cantidad de dinero, y competí en el circuito de Futures y el circuito nacional durante mucho tiempo. Una vez acabé bachillerato, tuve la suerte de poder dedicarme un año exclusivamente al tenis. Hasta entonces, había escuchado cosas muy buenas sobre Estados Unidos y mis propios entrenadores querían que contemplara esa opción. Durante ese último año, mejoré muchísimo pero también sufrí mucho. Tenía mucha prisa por obtener resultados, el coste de dedicarse al tenis era muy alto y no supe llevar bien la presión a pesar de tener un entorno envidiable. Durante ese año me fui preparando para irme a Estados Unidos con la ayuda de I-Con Sports, por si al final decidía irme. Mi gran preocupación era que el hecho de ir a una universidad americana supusiera un paso atrás en mi carrera deportiva. Una vez empecé a tener las primeras ofertas de universidades, me animé, y me di cuenta de que volver a ser estudiante otra vez seguramente me dejaría jugar más tranquilo. Me decían que el nivel de allá era altísimo y que el grado de profesionalidad era muy elevado, pero no me lo acabé de creer hasta que lo vi yo mismo al llegar allí. Siendo del todo sincero, tengo que decir que incluso cuando me subí al avión dirección Tennesee aún estaba dudando de si había tomado la decisión correcta, pero hoy puedo afirmar con toda seguridad que el mayor error hubiera sido no irme.

¿Cómo fue tu estancia en EEUU?
Incluso con las dudas del principio, las dificultades con el idioma y la distancia que me separaba de mi familia, en dos o tres semanas me di cuenta de que eso era exactamente lo que quería hacer y lo que necesitaba. Ahora, sin dudarlo un momento, puedo decir que ha sido la mejor experiencia de mi vida. Tenísticamente, me encontré con un nivel muy alto, incluso más alto del que estaba acostumbrado en España y dejé de competir por algo más que para mí mismo. Competía para una universidad que había apostado por mi, junto a un equipo formado por jugadores y entrenadores que trabajaban para cumplir objetivos comunes. Además, muchos compañeros del equipo estaban en la misma situación que yo: lejos de casa, en una cultura nueva, formándose académicamente, buscando el máximo rendimiento deportivo y con las mismas inquietudes sobre lo que querían hacer con su futuro una vez se graduaran. Tuve la gran oportunidad de estar en un equipo con ranking de primera división con el que ganamos 4 años seguidos la conferencia de Atlantic Sun, jugamos los campeonatos Nationals y ganamos a equipos de mucho prestigio como Harvard o Yale. A la vez, pude viajar por todo EEUU. Durante mi quinto año, seguí disfrutando del equipo como Assistant Coach y viví el tenis desde una perspectiva diferente que ahora me ayuda a trabajar en I-Con Sports. He dedicado toda mi vida al tenis y me he sentido 100% tenista. Tal y como les explico a los deportistas I-Con, no me quedo solamente con haber tenido una beca para seguir jugando a tenis al máximo nivel, haberme sacado dos carreras o haber aprendido el inglés a la perfección, que ya es mucho; me quedo con la experiencia que pude tener día a día y con todos los momentos vividos tanto en la pista como fuera.

¿Ahora que ya has vivido la experiencia universitaria y estás volviendo a competir aquí, crees que la opción del deporte universitario y la opción de ser deportista profesional son compatibles?
Aunque ahora mismo no me estoy dedicando exclusivamente a competir como jugador, me siento mucho más preparado que antes de irme a EEUU y, además, tengo estudios universitarios, un alto nivel de inglés, una mente más abierta y una experiencia que no me la va a quitar nadie. Por este motivo, recomiendo esta opción a deportistas de niveles y ambiciones de todo tipo, siempre teniendo en cuenta que hay que ganárselo y que se necesitan unos mínimos tanto tenísticos como académicos; cuanto mejor sea cada aspecto, mejor puede ser la universidad. Para aquellos que han practicado un deporte toda su vida, pero dan preferencia al ámbito académico o al viajar, EEUU es una opción ideal, ya que el deporte puede ser una herramienta para poder estudiar una carrera en el extranjero. Por otro lado, para aquellos que el deporte es una prioridad, tienen un buen nivel y quieren dedicarse profesionalmente, EEUU supone un cambio en su sistema competitivo y de entreno. Es decir, simplemente cambias tu sitio de entrenamiento y tu entrenador, y pasas a competir en el tenis universitario. Los buenos jugadores suelen ir a equipos de nivel, o sea que te encontrarás con jugadores que son mejores que tú, tal y como pasa en los torneos nacionales e internacionales. El top 300 ATP está lleno de jugadores que han pasado por universidades americanas.

¿Por qué decidiste volver?
Una vez acabé mi etapa en EEUU, decidí volver porque aún me sentía tenista y me quedaban energías e ilusión para seguir compitiendo. Tenía ganas de darme la oportunidad de conseguir cosas que no había sido capaz antes de irme a EEUU e intentar seguir mejorando. Además, sentía que aún no tenía claro donde quería centrar mi carrera profesional y tenía ganas de probar cosas nuevas. Volví sin tener nada fijo y con dudas, pero sabía que buscaría algo vinculado al tenis que me ayudase a seguir formándome y que lo pudiera disfrutar como si no fuera un trabajo.

¿Qué hizo que te reunieras al equipo I-Con Sports?
Me gusta poder explicar la verdad de lo que supone ir a estudiar a EEUU y jugar en un equipo universitario, considerando todas sus ventajas, pero también el nivel de exigencia que supone. Además, siempre he pensado que es clave la decisión sobre cuál es la universidad idónea para cada deportista, tanto desde el punto de vista deportivo como también académico y personal. Es por esto que no dudé en incorporarme al equipo de I-Con Sports. Me gusta poder ayudar a los deportistas y a los entrenadores universitarios a hacer que el deportista encaje de la mejor manera posible, al mismo tiempo que estoy al lado de los deportistas y sus familias a la hora de tomar una decisión muy importante en sus vidas. Pretendemos que los deportistas vivan una experiencia inolvidable y enriquecedora que va mucho más allá de el simple hecho de conseguir una carrera universitaria, aprender inglés y seguir practicando deporte. Representar una universidad, madurar conjuntamente con un equipo pluricultural, superar dudas y obstáculos, etc. Soy un apasionado del deporte universitario, especialmente del tenis, ya que lo viví con mucha intensidad. Disfruté muchísimo. Me gusta ir observando y estudiando cómo evolucionan los diferentes equipos y no descarto volver allá en un futuro como entrenador. I-Con Sports me hace sentir que aún formo parte del tenis universitario y me pongo en la piel de los deportistas como si fuera yo mismo el que vuelve a empezar la aventura americana.